México ha vivido formas impuestas, interrumpidas y vueltas a empezar. Esta exposición mira lo que queda cuando una imagen busca su propia forma.
La identidad también aparece en lo cotidiano: una tortilla caliente, una mesa, una calle, un cuerpo que insiste.
Las obras no explican un país. Lo rozan desde la materia, el trazo, la escala y la memoria.
Reclamo de forma propone mirar despacio: una pieza frente a otra, una persona frente a la obra.
Tal vez la pregunta no se resuelva. Tal vez eso sea lo interesante.
— Anomalía